1 de marzo de 1937-1 de marzo de 2020, la Piedad cumple 83 años

Una reflexión de Fernando Ornat.

La Cofradía de la Piedad y del Santo Sepulcro fue constituida como primera filial de la Hermandad de la Sangre de Cristo en Zaragoza el día 1 de marzo de 1937, quedando establecida canónicamente en la iglesia de Santa Isabel de Aragón. El 26 de marzo de ese mismo año fue Viernes Santo. Y en la tarde de ese día, tibia y soleada por la primavera incipiente, nació a la vida nuestra cofradía. Una treintena de hombres que ni siquiera habían tenido tiempo de que el sastre les confeccionase los hábitos, se colocaron en las solapas de sus trajes el primitivo distintivo -aún sin la cruz potentada- y acompañaron el paso de la Virgen en la procesión del Santo Entierro. Comenzaba en ese día santo la historia de nuestra cofradía y, por ende, la de la Semana Santa de Zaragoza tal y como ha llegado hasta nuestros días.

Para conmemorar la efeméride de hoy, nada mejor que acudir al hombre del que surgió la extraordinaria idea: don Fernando Beltrán Ciércoles. Fundador, primer hermano de la cofradía, primer Hermano Mayor de nuestra historia. No se conservan demasiadas palabras suyas. Cabe recordar que el primer folleto de la Piedad, obra de arte anunciador de la Semana Santa y desde donde consiliarios y hermanos mayores se dirigen tradicionalmente a los cofrades, no aparecería hasta el año 1946. Don Fernando dejó el cargo dos años antes. Por eso resulta tan excepcional el documento. Por eso y, ante todo, por el mensaje que contiene, porque nos permite conocer tantos años después el pensamiento y las inquietudes y la forma de entender la Piedad, de quien tal vez haya sido la persona más trascendente de la cofradía. Simplemente porque de su tenacidad, constancia, valentía, inteligencia y sobre todo de su inmenso amor nació la Cofradía de la Piedad. Y ahora, cierra los ojos y escucha, o mejor lee. El viento suave de primavera nos trae desde el infinito la palabra de don Fernando. Disfrútalas, porque son historia de la Piedad. 

Palabras de Mayor. 

Fernando Beltrán Ciércoles (Hermano Mayor 1937-1944)

“Un recuerdo. El año 1935. Cuando con grandes apuros conseguimos sacar la procesión del Santo Entierro a la calle con todos sus pasos, esos pasos que antiguamente eran llevados por el pueblo de Zaragoza y sus barrios rurales, cuando tradicionalmente los puestos pasaban de padres a hijos. En esos años faltaron muchos de ellos, y fue entonces cuando en una reacción viril, las asociaciones y agrupaciones católicas se lanzaron a la calle. De allí salió la idea de la formación de nuestra cofradía. A la que cabe el honor de ser la primera y la que dio la pauta para que otras muchas surgieran con el mismo afán. Pero el mérito, sobre todo, ha sido siempre desde el primer momento, vuestro ejemplo. El de todos vosotros, cofrades de la Piedad.

Una realidad. Qué os voy a decir que no sepáis. Año tras año habéis mejorado nuestros actos, para seguir siendo ejemplo de fe, piedad y desprendimiento generoso. Día tras día surgen las altas, muchas de vuestros hijos, a los que nada más nacer los inscribís en la cofradía y los formais en el amor a Nuestra Señora. Da gozo, me da gozo, ver ese grupo de infantes que acuden a nuestras procesiones. Ahí está nuestra fuerza y nuestro ánimo: en esos niños, en esos cofradicos de hoy, que no reblan y que hacen partícipes de su entusiasmo y dan aliento a quienes comenzamos a sentirnos menos jóvenes, algo viejos.

Un deseo. Que cada año de nuestra cofradía sea un año extraordinario para todos: en asistencia a los actos organizados, en concurrencia a la Fiesta de la Titular y, sobre todo, en la Colecta. En la colecta haced como si fueseis niños: romped vuestras huchas, vaciad vuestros bolsillos, rebuscad aquello que guardabais para un caso de apuro, porque apuro es, de verdad, para quien nada tiene, y echadlo todo en la bandeja de las limosnas hasta que tiemblen nuestras manos por el peso. Lo mismo que tiemblan nuestros labios y nuestros corazones al daros ya las gracias por vuestra gratitud.

Y nada más. Esto es para mí la Cofradía de la Piedad: un recuerdo, una realidad, un deseo.”
            

                          Dedicado con inmenso cariño en este día especial a todos y cada uno de los hermanos cofrades que a lo largo de los años, desde 1937 hasta 2020, han vestido con ilusión, responsabilidad y respeto cada Viernes Santo la blanca librea de la Madre de la Piedad. Un recuerdo emocionado especialmente hoy para todos los cofrades, y sus familias, que nos han precedido en el camino hacia la eternidad y que ya contemplan con gozo el sagrado rostro de Nuestra Señora. El mayor de los agradecimientos para los consiliarios, capellanes, sacerdotes y religiosos que durante estos ochenta y tres años nos han guiado, enseñado y confortado espiritualmente en un mundo cambiante y complicado. Y, por fin, mi más alta estima y consideración para los componentes de las juntas consultivas y hermanos mayores de nuestra ya larga historia. Desde el primero, don Fernando Beltrán Ciércoles, hasta don Pedro Cía Blasco. Gracias infinitas por vuestros desvelos, por vuestra dedicación, por vuestro amor. Y felicidades porque habéis puesto a la Piedad en la calle ochenta y tres maravillosas veces. Y lo hemos hecho entre todos.

                                                                        Fernando Ornat Ornat