Celebración de San Juan Evangelista, Patrón de la Juventud Cofrade

San Juan Evangelista es considerado el patrón de la juventud cofrade por ser el más joven de los discípulos de Jesús. Por este motivo la Cofradía de Las Siete Palabras y de San Juan Evangelista celebra todos los años una Eucaristía que se ha venido a llamar Misa de la Juventud Cofrade. Lo que comenzó siendo una celebración de una cofradía se ha ido generalizando, y en la actualidad participan hermanos  de muchas cofradías en su mayoría jóvenes. Este año la fecha elegida fue el 26 de Diciembre (siempre cercana a la festividad de San Juan Evangelista que es el 27 de Diciembre). La Misa comenzó con una procesión por el interior de la Iglesia de San Cayetano que abrieron un grupo de jóvenes cofrades con tambores, bombos y timbales de diferentes cofradías. La Piedad estuvo debidamente representada por un timbal. Volvieron a sonar los tambores en la consagración y en la procesión final haciendo retumbar los muros de San Cayetano. Las marchas “palillera” al principio  y “Zaragoza” al terminar la Eucaristía nos  recordaron  los sonidos de  nuestra Semana Santa. Celebraron la Misa nuestro consiliario D. Luis Antonio Gracia y D. Fernando Arregui, consiliario de Las Siete Palabras. La participación de los jóvenes cofrades en todos los momentos de la Misa fue total (lecturas, ofertorio, música, procesión de entrada y salida …).

 
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Al final se leyó una reflexión-manifiesto  sobre la función de la juventud en las cofradías. En él se hizo hincapié en la participación del movimiento cofrade en el Plan Diocesano de Pastoral.  Posteriormente, para todo el que quiso acudir se organizó una cena en un restaurante cercano donde continuó la celebración.

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San Juan Evangelista*

Fue uno de los 12 apóstoles (No confundir con Juan el Bautista). Trabajaba como pescador en Galilea y era hermano de otro de los apóstoles, Santiago el Mayor. Los evangelios en ocasiones se refieren a los dos hermanos como los hijos de Zebedeo que era su padre. Como hemos dicho al principio era el más joven de todo el grupo de apóstoles. Suele ser una figura habitual en los pasos de Semana Santa porque estuvo al pie de la cruz junto a María. En la iconografía se le representa mediante un águila por el alto valor teológico de sus escritos

Juan siempre forma parte del grupo restringido que Jesús lleva consigo en determinadas ocasiones. Está junto a Pedro y Santiago cuando Jesús, en Cafarnaún, entra en casa de Pedro para curar a su suegra (cf. Mc 1,29); lo sigue cuando sube a la montaña para transfigurarse (cf. Mc 9,2); está cerca de él en el Huerto de Getsemaní antes de la Pasión (cf. Mc 14,33) y poco antes de la Pascua, cuando Jesús escoge a dos discípulos para enviarles a preparar la sala para la Cena, les encomienda a él y a Pedro esta misión (cf. Lc 22,8)

Según la tradición, Juan es “el discípulo predilecto” que se recuesta sobre el pecho del maestro durante la última Cena (cf. Jn 13,25), se encuentra al pie de la cruz junto a la Madre de Jesús (cf. Jn 19,25)  y, por último, es testigo tanto de la tumba vacía como de la presencia del Resucitado (cf. Jn 20,2;21,7).

Esta relación de familiaridad y amistad entre Juan y Jesús tiene una lección importante para nuestra vida. El Señor quiere que cada uno de nosotros sea un discípulo que viva una amistad personal con él. Esto sólo es posible, como hemos dicho, en el marco de una relación de familiaridad, impregnada del calor de una confianza total. Es lo que sucede entre amigos.  Por esto, Jesús dijo un día: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.(…) No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer” (Jn 15, 13.15)

En el evangelio de Juan, Jesús pronuncia estas palabras: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros” (Jn 13, 34).

¿Dónde está la novedad del mandamiento nuevo al que se refiere Jesús? Está en el hecho de que él no se contenta con repetir lo que exigía el Antiguo Testamento y que leemos  también  en  los  otros  Evangelios: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Lv 19, 18; cf. Mt 22, 37-39; Mc 12, 29-31; Lc 10, 27). En el mandamiento antiguo el criterio normativo estaba tomado del hombre (“como a ti mismo”), mientras que, en el mandamiento referido por San Juan, Jesús presenta como motivo de nuestro amor su misma persona: “Como yo os he amado”.

Así el amor resulta de verdad cristiano, cuando no tiene otra medida que el no tener medida.

*(El texto referente a San Juan Evangelista está basado en las palabras pronunciadas en las Audiencias Generales realizadas por el Papa emérito Benedicto XVI los días 5 de Julio y 9 de Agosto de 2006 www.vatican.va )