Preparados para la segunda venida

Tras la Fiesta Infantil de Navidad, se celebró el 17 de diciembre la tradicional Misa de Adviento de la cofradía en la Iglesia de San Cayetano. La Misa fue celebrada por nuestro viceconsiliario Sergio Blanco y a ella acudieron numerosos cofrades y familiares.

La Eucaristía es por sí misma el alimento del alma, pero si ésta se acompaña de música y canto, el alimento se nos hace más dulce si cabe. Eso lo consiguieron nuestro hermano Francisco Leciñena con el órgano y el conocido tenor Jesús Quílez con su canto. Como dijo San Agustín “el que canta reza dos veces”. Para terminar de endulzar la jornada tuvimos un sencillo refrigerio al finalizar la Misa con un riquísimo vino dulce y pastas.

 

El Adviento

La palabra Adviento (“Adventus”) significa venida. El Adviento es el período de preparación para la Navidad y comienza 4 Domingos antes de esta fiesta. Puede durar entre 22 y 28 días. Por eso es posible que el primer Domingo de Adviento coincida con nuestro Capítulo General de Noviembre, que siempre se celebra el último Domingo de dicho mes.

El Adviento se comienza a celebrar en la Iglesia a finales del Siglo IV. Precisamente la primera mención de la puesta en práctica de estas celebraciones la encontramos en el canon 4 del Concilio de Zaragoza del año 380.

Este período de preparación a la Navidad refleja precisamente la importancia que la Iglesia da al momento del Nacimiento de Cristo. En el catecismo de la Iglesia Católica se refleja esta importancia. “La venida del Hijo de Dios a la Tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos (…). Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda venida”

¿Qué significa la segunda venida? El propio Papa Francisco habló en este sentido hace unos días. “La primera visita ocurrió con la Encarnación, el nacimiento de Jesús en la gruta de Belén; la segunda en el presente: el Señor nos visita continuamente, cada día, camina a nuestro lado y es una experiencia de consuelo; y al final será la última, que profesamos todos cada vez que recitamos el Credo: ‘Dios vendrá de nuevo en la gloria para juzgar a los vivos y a los muertos’”.

 

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