Quince cofrades confirman su fe

Fue una ceremonia de confirmación diferente a las habituales. Con idéntica solemnidad, con la misma liturgia que todas, cierto es. Pero también hubo como un punto más de emoción esta vez. Algo más de fraternidad, de encanto, de participación. Y también de seriedad y también de complicidad entre todos los actores de la ceremonia: los quince confirmantes acompañados de sus respectivos padrinos, los consiliarios de la cofradía don Luis Antonio y don Sergio, y, por supuesto, el Arzobispo de Zaragoza don Vicente Jiménez, figura central de una ceremonia que dirigió en todo momento con un cariño especial, con un afecto y una sencillez extraordinarios. San Felipe se convirtió en un magnífico escenario para un acto emotivo para el que todos se habían preparado concienzudamente durante los últimos meses. La iglesia se lleno de familiares, cofrades y amigos de la Piedad que no se quisieron perder la cita con esta magnífica novedad que ha puesto en marcha este curso la cofradía: acercar el sacramento de la confirmación a los cofrades adultos que todavía por una u otra razón no habían tenido la oportunidad de recibirlo. Una línea, por cierto, en la que la cofradía tiene el propósito de continuar trabajando en los próximos meses y que, además de a los cofrades adultos, también estará destinada a confirmar a los más jóvenes. Pero regresemos a los protagonistas de la tarde, quienes tras recibir uno por uno el abrazo del señor arzobispo, se dirigieron a San Cayetano donde realizaron una ofrenda floral de agradecimiento a Nuestra Señora de la Piedad. Otro momento de destaca emoción, con el que concluyó una ceremonia de confirmación tan igual pero tan diferente a las habituales. Esa tarde en la que quince cofrades de la Piedad confirmaron que siguen firmes en la fe que abrazaron en la pila bautismal, sin reblar pese al paso de los años.

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