A Cristo en los brazos de Nuestra Señora

Caminando hacia el Viernes Santo, verso a verso.
8 de abril de 2020. Miércoles Santo.
A Cristo en los brazos de Nuestra Señora

Sin alma el cuerpo, sin vivir la vida,
deshecha en sombras la mayor belleza
recibe entre su amor y su tristeza
la piedad de una Madre enternecida.

Abraza la madeja dividida,
de la inculta diadema la aspereza,
y el llanto suelta con mayor presteza
la sangre entre sus lazos detenida.

El mismo ser que la inundó primero,
con blando afecto repetir procura,
y en vez de aliento le inspiró su llanto:

No fuera el sacrificio verdadero
fundado en vida, que sin tiempo dura,
ni amar al hombre le costara tanto.

Príncipe de Esquilache