CUARTA SEMANA DE PASCUA. La diversidad.

Juan (14,1-6):


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí.

2En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar

3Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.

4 Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

5Tomás le dice:«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

6Jesús le responde: Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

 “No se turbe vuestro corazón”, les ha dicho y sigue diciéndonoslo cada día. Él es la Paz, la Bondad, la Felicidad. Él nos dará los consuelos necesarios en los momentos de mayores dificultades en nuestra vida., 

El pasaje del domingo, del libro de los Hechos (6,1-7),  incide en un tema intenso y actual. La comunidad crece y en ella se integran personas de diversa procedencia y cultura. La enseñanza es clara, todos estamos llamados a construir la comunidad, el Mundo nuevo y, para hacerlo, Dios nos da los carismas y la capacidad de respetar a los demás y servir.

Repensemos estas ideas en el contexto de nuestra querida cofradía, crecer y ser distintos, lejos de constituir una fuente de conflictos, es garantía de mayor riqueza de dones y posibilidades, eso sí, sin olvidar aquella máxima de los primeros tiempos…” Hermano, entras aquí para servir, no para servirte”. Sabias palabras.

La segunda lectura, de la primera carta de Pedro (2, 4-9) también, del domingo, nos propone, en línea con lo dicho, una feliz conclusión, la piedra que los arquitectos desecharon, es ahora la piedra angular. Los desfavorecidos a quienes intentamos ayudar desde la Secretaría (detrás de la que está toda la cofradía), las personas mayores, tan castigadas durante la situación que vivimos…son el pilar sobre el que asentar nuestro trabajo, nuestra fe, nuestra esperanza.

“Señor, Jesús, que sepamos reconocer los dones del Espíritu para ponerlos al servicio de los demás, con la ayuda de tu Madre, Nuestra Señora de la Piedad.”

“Jesús es esto: la Verdad, la cual, en la plenitud de los tiempos, “se hizo carne”, que vino entre nosotros para que la conociéramos. La verdad no se aferra como una cosa, la verdad se encuentra. No es una posesión, es un encuentro con una Persona”. 

(S.S. Francisco, catequesis del 15 de mayo de 2013)