Jornada decimosegunda

(Decimosegunda Estación). Los ladrones. Lc. 23, 33-43.

Se cumple inexorablemente el destino de Jesús, pero no está solo, dos “excluidos”, le acompañan. En esa situación, sigue mostrando Jesús todo su amor por los hombres, por todos los hombres; “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”.  Amor capaz de perdonar, de interceder en favor del pecador, sin rencor… y una promesa, un regalo, “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Reino de los Cielos”.

El destino del creyente tiene un precio y una recompensa, el sacrificio, la abnegación, los desvelos de estos días, no son indiferentes a los ojos del Padre.

Danos un corazón puro, incapaz de guardar rencor, haznos capaces de vencer al mal y al miedo. Que nuestra vida, sea cual sea la circunstancia que nos toca vivir estos días, transmita amor y salvación a los que nos rodean.

“No es fácil permanecer en la cruz, en las pequeñas cruces de todos los días”.
“La salvación es para todos, incluso, preferentemente, para los que parecen malos”.
Papa Francisco.

Lc. 23, 33-43

Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. 35 Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios. 36 Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre,37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. 
38 Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. 39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. 42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

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