Nocturno

Caminando hacia el Viernes Santo, verso a verso.
Viernes 27 de marzo de 2020.
Nocturno

¡Abrid paso que ya llega
la Madre desfallecida,
con el Hijo en el regazo
y en el corazón la espina!
¡A los balcones el alma
y el corazón de rodillas,
que viene la mejor Madre
rasgada por siete heridas!

Tambores, que no campanas,
sus amarguras repican,
y van redoblando llantos
por los ojos en vigilia.
Los hombres ya son hermanos,
y en esta noche bendita,
van deshaciendo los lutos
de la calle, en cofradía,
para que luzca la Reina
sus lágrimas sin orilla.

Frente a los siete puñales,
saetas de amor desfilan
por el viento enamorado
para prenderse en María.
Todos quisieran hacerse
por el aire golondrinas,
para quitarle al Amor
sus duelos y sus espinas.

¡Qué mozo está el barrio viejo
cuando la Piedad desfila!
El Boterón viste galas
que no las lució en su vida,
y cuando el paso se acerca,
hasta la gitanería
levanta a sus churumbeles
para que se los bendiga.
¡Dolor de Madre angustiada,
ante ti todo se inclina!

Una mujer sale, llora,
abre sus brazos y grita:
“¡Bendita sean las almas
que de los pobres se cuidan,
dejad que bese sus manos
que ellas me dieron la vida!”
Pero el cortejo se aleja,
y hay un clarín que acuchilla
los ecos agradecidos
de la madre desvalida.

Con el Hijo en el regazo,
pide posada María,
y la iglesia menuda
se torna catedralicia.
¡Si el pobre José estuviera,
qué contento se pondría!
Las devotas de los lunes
a San Nicolás suplican,
y San Nicolás les dice
que no recibe visitas.
Las gracias hoy las concede,
con sus dolores, María.

Noche de Jueves a Viernes,
¡qué santamente encendida
para los ojos humildes
que sorprendidos te miran!
Noche de Jueves a Viernes,
mientras la Piedad desfila.

Emilio Lalinde. Accésit del Concurso Literario organizado por la Cofradía en el año 1948.