Santa Misa en el Día de nuestra Fiesta de la Titular

Eucaristía celebrada por nuestro Viceconsiliario D. Sergio Blanco excepcionalemente este año en la Iglesia de San Felipe de Zaragoza, y a puerta cerrada, con motivo del actual Estado de Alarma provocado por la crisis del Coronavirus.

Homilía

Queridos hermanos:

      Apenas hace unos días que por motivos evidentes tuvimos que suspender nuestros actos de Semana Santa. Cuando se tomó esta decisión a todos nos dio una punzada de dolor en el corazón.

      Tantos ensayos de nuestros hermanos de la sección de instrumentos, tantas ilusiones esperando que llegara nuestra noche única del Jueves Santo y abrir las puertas de San Cayetano y a las doce en punto de la noche salir con nuestro guion a la plaza e iniciar nuestra procesión titular.

      Y sin embargo,  todo eso ha ido pasando,  apoderándose de nuestro corazón sentimientos de miedo  por la situación que estamos viviendo, de preocupación,  por la salud de los nuestros, especialmente de los mayores y  por lo que este virus nos va afectar, en nuestra sociedad y en nuestra economía.

      Tristeza también por tanta gente que no será capaz de superar esta enfermedad y nos dejará sin hacer ruido, sin enterarnos, porque este virus es tan terrible,  que ni siquiera permite despedirnos de los que se van.

      Y cuando parece que nos sumergimos en la noche del dolor y la desesperanza, Jesús, como a Lázaro nos dice: A ti te lo digo hermano, levántate

      Levántate porque eres mucho más fuerte de lo que crees y esto lo vamos a superar.

      Levántate porque si confías en Dios, Él te dará la fuerza que necesitas para superar esta situación.

      Levántate porque no te puedes dejar vencer por la desesperanza y el derrotismo.

      Queridos hermanos de la Piedad:  

      Es en estos momentos de crisis y dificultades cuando sale lo mejor y lo peor de cada uno. Por eso, como Jesús, quiero ayudarte a levantarte, a que recuperes la ilusión y la esperanza, a que seas responsable, ahora más que nunca para que con tus actos, ayudes a tus hermanos a superar esta situación. Y siempre recuerda que en Dios está la fuerza que necesitas para vencer.

      Nosotros el ejemplo siempre lo tenemos en María, Nuestra Madre de la Piedad porque ella, a pesar del dolor, del sufrimiento y de la impotencia ante la injustica,  fue capaz de vencer y de superar las dificultades a través del amor. 

      Quiero hoy más que nunca poneros a todos vosotros, mis hermanos de la Piedad,  en los brazos de la Virgen, Nuestra Señora, pero especialmente a nuestros hermanos mayores para que la Virgen los proteja; también a todos nuestros hermanos médicos, enfermeros y auxiliares que con su esfuerzo y poniendo en peligro su salud están siendo el pilar donde ahora mismo se sostiene nuestra sociedad; a todos los hermanos que a causa de esta enfermedad están sufriendo dificultades económicas porque son autónomos, porque está en peligro su trabajo; a  todos nuestros hermanos que están enfermos o tienen algún familiar o amigo afectado por el coronavirus; pero principalmente a todos los que ya habéis perdido a algún ser querido.

      Que la Virgen de la Piedad, Nuestra Madre nos proteja, nos cuide y nos libre de todo mal.

      Nuestra Señora de la Piedad, ruega por nosotros.