Si pudiera mi pañuelo…

Caminando hacia el Viernes Santo, verso a verso.
10 de abril de 2020. Viernes Santo.
Si pudiera mi pañuelo…

Si pudiera mi pañuelo,
de albo y purísimo lino,
limpiar el rostro divino
de tu Hijo, de Jesús,
que, maltrecho en tus rodillas
descansa Madre angustiada,
de la muerte atormentada
que sufrió por mí en la Cruz…

Si pudiera mi pañuelo
quitar esos gotillones
de sangre que a borbotones,
mi pecado hizo brotar,
y empaparlo en los sudores
de su Faz augusta y muerta,
que duerme y en mí despierta
deseos de sollozar…

Si pudiera mi pañuelo
borrar las crueles heridas
de sus carnes doloridas
por voluntario dolor
y, cual Verónica nueva,
dejar en él dibujada
su imagen ensangrentada
por un exceso de amor…

Si pudiera mi pañuelo
esas lágrimas de pena
de tu cara de azucena
muy suavemente enjugar
y lograra su contacto,
con blanda y fresca caricia,
aliviar esa injusticia
que tanto te hace llorar…

Si pudiera mi pañuelo
recoger el suave aliento
que al calor del sufrimiento
en tus labios se abrasó
y servirte su tejido
de brisa templada y pura
que mimara la hermosura
con que el dolor te agració…

Si pudiera mi pañuelo,
mojado en mi llanto ardiente,
despejar tu pura frente,
Señora de la Piedad,
y dejarla liberada
de ese nimbo doloroso
que te asedia con acoso
colmándote de ansiedad…

Si pudiera mi pañuelo
convertir las ansias mías
de unas apetencias frías
en un milagro real…
Mi alma entera yo pondría
en mi pañuelo de lino,
envidiándole el destino
de hacerte olvidar tu mal.

Antonio Blasco del Cacho