Segunda semana de Pascua: Un milagro

Viernes, 24 de abril de 2020.

En esta semana, una de las lecturas que corresponden es la del Evangelio de San Juan (6, 1-15) en la que se narra la multiplicación de los panes y los peces.

Jesús, a lo largo de su vida pública, obra milagros. Encontramos pasajes en los que se produce un hecho sobrenatural, una curación, por ejemplo y otros como el de la multiplicación en los que El Mesías provoca un hecho extraordinario aunque ambos tipos de relato encierran una fuerte carga simbólica. En éste, “literalmente”, asistimos a una multiplicación sobrenatural, pero el auténtico milagro está en hacer ver a las personas de lo que son capaces aunando esfuerzos y compartiendo. El auténtico milagro, lo realiza Jesús venciendo el egoísmo natural del hombre, que no es poco.

No es infrecuente que, como creyentes, esperemos la acción sobrenatural y hasta la imploremos, eso está bien, siempre que no olvidemos que el “milagro”, está frecuentemente en nuestras manos o, por mejor decir, que Dios necesita también nuestras manos para hacer milagros.

Sólo el que se da, el que pone lo poco o mucho que tiene al servicio de los demás, sólo el que no mira a su propio bien sino al bien de los demás, ése ha entendido en que consiste la fe en Dios. ¿Qué vas a hacer hoy con tus cinco panes y dos peces?

Ante una crisis, un problema o una dificultad, la mayor mues-tra de confianza es poner lo que tienes en las manos de Dios, sin importar que sea poco o que parezca insuficiente ya que Dios se encargará de hacer un milagro con eso que tú pones en sus manos.

Al final de la jornada, “quedaron saciados y aún sobró”, saciados de pan, sí, paro también del amor de Dios y de confianza en la fe, que hace milagros…

Señor, que nuestra manos sean herramientas con las que Tú haces un mundo mejor y que el desánimo y el cansancio, no doblegue nuestra fe en Ti.

“Los milagros ocurren cuando substituimos las quejas por la oración y los miedos por la fe”
Papa Francisco.