Sensaciones de Martes Santo

Hermanos, es Martes Santo, las 18:00, en dos horas tenemos cita en la puerta de Nuestra querida hermandad del Refugio, repasamos de un vistazo nuestro hábito, desplegado, colgado, ya planchado, junto con la tela de nuestro capirote, cíngulo, guantes, galas, baquetas, mazas, cornetas; todo preparado.

Ahí voy, camisa blanca, corbata negra, zapatos relucientes y miró al cielo, aparecen nubes débiles que van tapando el sol, pero no son de lluvia, son de Martes Santo, y en ese camino visualizo lo que va a llegar, hermanos en la cafetería Maiomar, en el Lucas reunidos, preparados.

Les abrazo, les saludo, un saludo nervioso, ansioso, esperanzado y me dirijo A TI, a verte un año más, rodeado de dos fuertes bancos que te abrazan y dos palmas que te protegen, rodeado de hermanos, transeúntes, madres desvalidas, tumbado escuchas, nuestros recuerdos del año, nuestros problemas y nuestras promesas para esta Semana Santa.

Me has escuchado, y prometo llevarte, como siempre, con seriedad y respeto. En la puerta del Refugio muchos más hermanos suben a verte, otros conversan con el resto, con amigos y representaciones de otras cofradías y también con nuestras damas de mantilla preparadas, nerviosas, ilusionadas.

La plaza se va ordenando, delante nuestra cofradía hermana de Muel, nuestro Guión les separa, a su lado el Piquete de Honor, detrás el grupo de niños y las representaciones, a la derecha LA SECCIÓN que otro año mas parece infinita con sus altos capirotes; atributos, picas de cierre, transeúntes, protegidos por nuestros hermanos de hacha y en el medio TU ALTAR.

Todos atentos, desciendes de las manos de los hermanos del Refugio y eres entregado a nuestros hermanos que con orgullo te colocan en tu lugar, suenan los coros de bombo y timbal, los martillazos resuenan en cada esquina, ya estás ahí, y una profunda sensación recorre mi cuerpo, suena el himno en tu honor, un año mas las palabras desde la sala capitular y miro otra vez al cielo, ese cielo de atardecer… comienza la procesión.

Estamos listos, suelto manos, cuatro baquetazos y el sonido comienza a invadirlo todo, golpes de bombo al unísono, timbales protegiendo a la sección. Caminamos hacia Madre Sacramento, cuidado con la cadena, todos nos avisamos, doblamos la esquina y llega ese calor, la gente que nos quiere, una calle repleta, una procesión POR TI.

Zaragoza y la puerta del Carmen te saludan mientras hacemos sonar “la Jota” al pasar por ella, me giro a verte, al fondo protegido, bailado con elegancia por tus portadores, al ritmo de redobles, variaciones y saetas, respiro tranquilo.

Más fieles llenan las calles y te contemplan, Calle Canfranc, Bilbao, Azoque y el marcaje de “La India” nos indica que estamos en la Plaza de Salamero, el guión a la espera del cruce del tranvía, y adelante, hoy somos los primeros del Martes Santo, la calle Alfonso es para nosotros.

Todos juntos, siempre juntos, “La Lenta” en tu honor, acompasados, tranquilos, avanzamos y ahí en el fondo, el Pilar ilumina y te lleva. El giro en Manifestación, “Velilla” sonando y ya estamos preparados, ¿Cómo estará la Plaza? ¿De verdad le voy a volver a ver?

San Cayetano presidiendo, balcones llenos y la Plaza dispuesta, nos colocamos, ordenados según las instrucciones de los cetros, bombazo durante “Pretoriana” y nos giramos, tocamos mirando a nuestra gente, los hermanos de hacha los separan y te esperamos.

Ahí estás, el Piquete te trae y de nuevo te veo al lado, reluciente, rodeado por incienso, con tus claveles, ahora sí, el “Cristo” es por ti, despacio, muy bajo, acompasado, no tenemos prisa, lo sentimos, con la mirada seguimos tus pasos de izquierda derecha, tres subidas baqueteadas y ELLA.

Le miras, la miramos, te miramos, NUESTRA MADRE, NUESTRA SEÑORA te llama y os miráis durante unos segundos, uno frente al otro y entra en casa, te espera un poco más para que tú también entres.

Bajo de tambores, bombos y timbales rompiendo el sonido, todos en alto y te acompañamos, todo el mundo atento a TI y nos entregas esa luz que va despareciendo, estás en casa, un año más, un Martes Santo más y nosotros contigo y NUESTRA MADRE, silencio de cornetas.

Capirotes arriba, lágrimas en los ojos, besos, abrazos y una sensación infinita de felicidad, es noche de Martes Santo, y ya queda menos, en la madrugada del Viernes Santo TU y LA PIEDAD, ESTARÉIS EN LA CALLE.

Javier Gracia Vitoria
Hno. Delegado de Juventud