La Emoción
Querido diario: J. me llamó justo unas horas antes de que arrancase la Semana Santa. “¿Estás sentado?”, me dijo con un deje como de agotamiento en el tono, que me alarmó. A quemarropa me disparó que desde hacía algún tiempo una bestia rabiosa le mordía la salud. Mi alarma creció hasta transformarse en honda angustia,…









