El Señor ha Resucitado

Homilía de nuestro Viceconsiliario, Sergio Blanco en el día de la Pascua de Resurrección. 12 de abril de 2020.

Hermanos;
Esta Semana Santa tan especial que estamos viviendo confinados en casa, me hace pensar como vivieron estos días de la Pasión los apóstoles.

La situación de Jesús no era fácil, los sacerdotes del Templo y los fariseos lo buscaban para prenderlo, por eso el grupo de Jesús tenía que tener cuidado en Jerusalén, pasar desapercibido, sin hacer mucho ruido.

La última cena, en esa tarde-noche del Jueves Santo, tan especial para nosotros, tuvo que celebrarse en una casa privada, oculta de las miradas y después, con la detención de Jesús, los apóstoles se van a encerrar escondiéndose por miedo con el corazón lleno de tristeza.

También nosotros estamos pasando esta Semana Santa encerrados por miedo, miedo a una enfermedad que no se ve, miedo a las consecuencias que esta pandemia nos va a traer. Y también con tristeza porque se está llevando a todos nuestros ancianos y personas mas vulnerables.

Pero en esa noche oscura, noche de tristeza, noche de incertidumbre, aparece alguien, una mujer, María la Magdalena para anunciarles que Jesús había resucitado.

Pero la Fe en Jesús resucitado no apareció de manera natural y espontánea en el corazón de los apóstoles, tuvo Jesús que aparecerse hasta tres veces para que creyeran en Él.

Tampoco hoy la fe en Cristo resucitado nace en nosotros de forma espontánea. Para abrirnos a la fe en la Resurrección de Jesús, tenemos que hacer nuestro propio recorrido. Pascua es el Paso de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz, del miedo a la confianza, de la tristeza a la esperanza.

La Pascua es el proceso para encontrarnos con Jesús, para creer, para confiar en Él.

A veces se olvida que Pascua es, antes que nada, la fiesta de la confianza. 

Sin confianza no hay amor, ni hay fe, ni hay vida, sin confianza caminamos aislados, perdidos.

Ahora sabemos en manos de quién estamos. Nuestra vida, creada por Dios con amor infinito, no se pierde en la muerte. 

Todos estamos englobados en el misterio de la resurrección de Cristo. No hay nadie que no este incluido en ese destino último de vida plena.

En el fondo, todos nuestros miedos y angustias brotan de la angustia ante la muerte. Tenemos miedo al dolor, a la incertidumbre, a la soledad. Nos agarramos a todo lo que nos pueda dar algo de seguridad, consistencia o felicidad. 

La fiesta de Pascua nos invita a reemplazar la angustia de la muerte por la certeza de la resurrección. Si Cristo ha resucitado, la muerte no tiene la última palabra. Podemos vivir con confianza. Podemos esperar más allá de la muerte. 

Esta pandemia no tiene la última palabra, no nos ha vencido, después de estos días de miedo y tristeza, vendrán los días de la Luz y la Esperanza, de la reconstrucción.

Ánimo hermanos de la Piedad, el Señor ha resucitado y Él nos trae un tiempo nuevo.