Querido diario:
Te voy a confesar una cosa que me ha acompañado siempre y que puede que nunca haya verbalizado, hasta el día de hoy. Así que aquí y ahora me confieso en público: si algo me hubiera gustado ser en mi cofradía, el cargo que más me hubiera apetecido desempeñar -quizá el único-, lo que más ilusión me hubiera provocado, lo que siempre quise ser y jamás he sido (por fortuna para la Piedad), el puesto que más satisfacción me hubiera producido desempeñar desde que tengo memoria, habría sido el de delegado de instrumentos de mi cofradía. Eso fue siempre mi más escondido secreto cofradiero, aunque también es cierto que nunca hubiera estado a la altura de los muchos delegados que a lo largo de los años han dirigido los destinos de la sección de instrumentos de la Piedad. Y ni siquiera estoy seguro de cumplir con los conocimientos mínimos y las capacidades máximas que semejante encomienda precisa y de cuyas virtudes carezco. Pero bueno, como soñar es libre, pues soñaba. A mí, por cierto, y por cuestión de edad, me habría correspondido ejercer mi improbable cargo como Delegado de Aspirantes, que es como se denominaba la función en aquellos tiempos en los que habría estado mi edad más en consonancia con el cargo. Hoy, ya sabéis, el Delegado lo es de Juventud, lo que abarca una responsabilidad todavía más amplia, variada, enorme. Así que queda evidenciado que a veces por mucho que uno sueñe, hay sueños que no están al alcance de uno.
Viene este comentario al caso porque justo en estos días se ha producido en la Piedad uno de esos relevos constantes que cada cuatro años hacen que un Delegado de Juventud que se va, entregue el testigo a un Delegado de Juventud que llega. Pasar la antorcha, como denominamos el gesto desde siempre en esta santa cofradía. Mantener viva y candente la llama. A pesar del paso de los años, del tiempo, de la vida y aun de las personas. Se va un cofrade al que un día la Madre reclamó a su servicio, que aceptó humildemente la carga y que cumplió con responsabilidad y entrega y amor durante cuatro largos e intensos años; llega otro cofrade que ha sabido anteponer la importancia del cometido a sus intereses personales y ha dicho sí a la misma llamada. En este tránsito aparentemente burocrático, hay sin embargo un despliegue tan profundo de cariño, afecto, amor, entrega, tiempo… Por eso yo siempre he creído que detrás de la decisión administrativa de aquellos que eligen a la persona para el cargo, está la mano de la Virgen. Que la llamada está inspirada por su intención. Quizá esta sea la razón última de que aceptar entrañe a la vez para el cofrade señalado semejante mezcla de ilusión y respeto. “A la Virgen hay que decirle siempre que sí”, explicó una vez el Hermano Mayor don Constantino Ríos. Creo que esa frase lo resume todo.
Como en la Piedad nada se hace por hacer ni se escenifica de cualquier manera, la despedida de nuestro Delegado estuvo precedida por unas palabras de agradecimiento del Hermano Mayor repletas de una profundidad emocional marca de la casa: sentimiento, agradecimiento, emotividad. Precisamente lo que se merece un cofrade de la talla de don Jorge Ara Triadú. Nacido en el seno de la cofradía, su vida ha estado marcada desde siempre por el espíritu más puro de la Piedad. Y con él muy dentro fue viviendo, creciendo, madurando. Y así, cuando Ella le dijo ven, Jorge estaba perfectamente preparado y dispuesto. Si quisiera subrayar un ejemplo destacable del tipo de gente que la Piedad construye, él sería uno sobresaliente. Un chico de la Piedad.
En la misma línea -porque la antorcha pasa una vez más sin que se apague su luz- llega don Ricardo Gómez Bernad. Los mismos argumentos del anterior sirven para el actual: piadoso desde niño, arrullado, criado y crecido en el regazo de la Madre. Un hombre de la Piedad, de la gente buena de esta casa. Como tantos antes que él, comprometido con la mejor causa, Richi asume feliz (estoy seguro) a la vez que responsabilizado (aún estoy más seguro), el enorme orgullo que significa ser el máximo responsable de la sección de instrumentos de la Piedad. Que, por si alguien se despista, comporta muchas más obligaciones que únicamente tocar el tambor. La primera, estar al servicio sin horario del grupo humano más numeroso y activo de la cofradía. Lo cual es más fácil de decir que de hacer. Sin embargo, no albergo duda alguna de que nuestro nuevo Delegado conoce bien lo que se le viene encima y está suficientemente preparado para mantener el nivel. La antorcha continuará en buenas manos los próximos cuatro años.
Si alguien que no lo sepa quiere saber lo que hay detrás de un Delegado de la Piedad, yo desde aquí le invito a que repase en el último folleto el artículo titulado ‘El toque de Mementos’ incluido en la sección ‘A modo de despedida’ y que aparece insertado en las últimas páginas de nuestra publicación anual. Jamás nadie fue capaz de descifrar una marcha pasional con tanto sentimiento, con tanta belleza, con tan sublime pureza, respeto, emoción. El detenido análisis del toque que acompaña el caminar pausado y majestuoso que despide y homenajea a nuestras cruces in memoriam, está descrito con tanta delicadeza, con tanta fe, con tanta sensibilidad, con tanto conocimiento, con semejante carga de verdad, que resulta muy difícil resistir al leerlo, el nudo creciente que se agarra a la garganta. El escrito está ejecutado y rubricado por un Delegado que el domingo pasado -en el marco del Capítulo- finalizó honrosamente su misión y pasó la antorcha. Y al que la Piedad recordará siempre con orgullo y yo guardaré en mi corazón también para siempre.
Delegados de la Piedad desde 1967 hasta la actualidad:
Luis Fatás Cabeza (1967-1969)
Pedro Herrando Lacasa (1969-1970)
Luis Savirón Lasierra (1970-1972)
Alfonso Villanueva Alapont (1972-1974)
Pedro Cabeza Dronda (1974-1976)
José Miguel Velilla Velilla (1976-1979)
Antonio Caballero Alemany (1979-1983)
José María Sánchez Lahoz (1983-1990)
Rafael Gargallo Peropadre (1990-1994)
Manuel Cortés Garín (1994-1995)
Ernesto Sánchez Siero (1995-1997)
Pedro Induráin Bel (1997-2000)
Luis Castuera Novella (2000-2004)
Jorge Serrano Salas (2004-2008)
Carlos González Giménez (2008-2012)
Carlos Gregorio Parrondo (2012-2016)
Javier Gracia Vitoria (2016-2022)
Jorge Ara Triadú (2022-2026)
Ricardo Gómez Bernad (2026…)
Así que ahora entenderéis, repasando este listado de magníficos, que cada vez que en mi vida de cofrade he mirado a un Delegado de la Piedad siempre he pensado: ¡Pero cómo voy a ser yo el delegao! En fin, ya lo decía Calderón por boca del infortunado príncipe Segismundo: ‘¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son’.
Hasta pronto, querido diario.
(Continuará…)











